Cali se une al Chocó en un gran gesto de hermandad y solidaridad. El Banco de Alimentos de la Arquidiócesis de Cali, bajo la dirección del presbítero Joaquín Alberto Gómez Rendón, abrió sus brazos al pueblo chocoano y lideró una importante campaña de ayuda humanitaria destinada a las familias afectadas por el sismo que dejó numerosas viviendas destruidas y a cientos de personas enfrentando difíciles condiciones.
Gracias a la solidaridad de empresarios, organizaciones, voluntarios y comunidad en general, se logró reunir cerca de 80 toneladas de ayudas humanitarias, entre alimentos, elementos de higiene y aseo personal, medicamentos y otros insumos esenciales que hoy representan mucho más que una donación: son un mensaje de esperanza, fraternidad y acompañamiento para las familias que lo perdieron todo después de años de esfuerzo, trabajo y sacrificio.
Las ayudas fueron transportadas hasta el Chocó en nueve camiones, acompañados por voluntarios provenientes de Cali, integrantes de la Diócesis de Quibdó y el invaluable apoyo de “Los Bárbaros”, un grupo de jóvenes y ciudadanos que se ha convertido en una verdadera fuerza de solidaridad y servicio durante las jornadas de ayuda humanitaria en el territorio.
Con compromiso y trabajo conjunto, se logró realizar el rápido descargue de los vehículos, que llegaron cargados no solamente de elementos necesarios para atender la emergencia, sino también de esperanza, solidaridad y tranquilidad para las familias chocoanas que atraviesan uno de los momentos más difíciles de su vida.
Este gesto adquiere un significado aún mayor al reconocer que nuestros hermanos del Valle del Cauca también enfrentan las consecuencias y afectaciones derivadas del sismo. A pesar de sus propias dificultades, decidieron compartir con el pueblo chocoano parte de lo recibido y recolectado, demostrando que en medio de la adversidad la solidaridad no conoce fronteras.
Las ayudas serán entregadas por la Diócesis de Quibdó, que tendrá un papel fundamental en su distribución, procurando que estos recursos lleguen de manera oportuna y directa a las familias y comunidades que más los necesitan.
El presbítero Joaquín Alberto Gómez Rendón expresó su profundo cariño por el pueblo chocoano y manifestó su alegría de poder contribuir, desde la solidaridad y la fraternidad, con quienes hoy enfrentan las consecuencias de esta emergencia.
Asimismo, destacó la riqueza humana y natural del Chocó, resaltando la fortaleza de sus comunidades y dejando un mensaje de esperanza y confianza en medio de las dificultades.
Por su parte, el obispo de la Diócesis de Quibdó, monseñor Wiston Mosquera Moreno, expresó su profundo agradecimiento al Banco de Alimentos de la Arquidiócesis de Cali, al presbítero Joaquín Gómez, a los empresarios, voluntarios, organizaciones y a todas las personas que hicieron posible esta importante ayuda humanitaria.
Hoy, Cali y el Chocó se abrazan en solidaridad.



