Comunicado sobre la refrendación popular del acuerdo final entre el Gobierno Nacional y las FARC

“Bienaventurados los que trabajan por la paz” Mt 5, 9.
La Diócesis de Quibdó, en coherencia con sus opciones pastorales, especialmente las que tienen que ver con la Vida, los pobres, la defensa del territorio y la evangelización liberadora, expresa su posición sobre la actual coyuntura histórica en torno al Acuerdo Final entre el Gobierno Nacional y la guerrilla de las FARC.

Desde cuando en este territorio de gente con tradición pacifista se introdujeron agentes externos que con la violencia soberbia destruyeron la vida de niños, jóvenes y adultos. La Diócesis ha estado al lado de las comunidades, tratando de curar las heridas de las víctimas y denunciando la barbarie de los victimarios. 

Siempre se ha apostado por los diálogos humanitarios y una salida negociada al conflicto armado, pues evidentemente  la confrontación militar, en lugar de ser vía de solución, ha empeorado las condiciones de vida del pueblo. Por lo tanto, este acuerdo, con sus limitaciones, y las preocupaciones que genera, significa una oportunidad histórica para el país y el departamento del Chocó, pues por marcar el fin del conflicto armado con uno de los actores principales de la guerra, abre un panorama de esperanza y señala una ruta hacia la paz.

Por consiguiente,  frente al tema de la refrendación popular del Acuerdo de la Habana, apostamos  por un resultado afirmativo que busca poner punto final a una guerra totalmente degradada. Invitamos a la ciudadanía a votar de manera libre, consciente e informada, respetando las opiniones divergentes propias de todo proceso democrático. Con esta posición, la Diócesis, sabiendo que la última instancia en todas las decisiones debe ser la conciencia, no quiere condicionar las convicciones personales de los católicos en el momento de su voto; sin embargo, teniendo presentes los horribles sufrimientos que sobretodo la comunidad chocoana ha padecido igual que muchas otras regiones del país, en las últimas décadas, no podemos arriesgar que este momento de esperanza fracase. 

Apostar seriamente por la paz de Colombia va mucho más allá de depositar el voto en el actual plebiscito. Significa que todos nos comprometamos en la construcción de un país edificado en la justicia social, con disponibilidad al perdón y la reconciliación, renunciando a toda tentación de corrupción e ilegalidad y superando las estructuras de un modelo económico y político que ha generado la violencia de este medio siglo de guerra. En esta misma perspectiva, el desarme de los corazones tiene que ir de la mano de un esfuerzo decidido de las autoridades para contrarrestar las acciones violentas de la delincuencia común y especialmente de las bandas criminales sucesoras del paramilitarismo y sus redes de apoyo.

Hacemos un llamado al Gobierno Nacional y a las FARC para que cumplan responsablemente los términos del Acuerdo, e invitamos a la Sociedad Civil a que participe con coraje y valentía en la tarea indispensable de la verificación de los compromisos establecidos.  Además, llamamos al ELN y al Gobierno Nacional para que den comienzo a una agenda de diálogo que ponga fin a la persistencia de la confrontación armada.  

El Dios de la Vida nos guíe en la finalización de la guerra y en la construcción de la paz en todas las regiones de Colombia.

"No tenemos derecho a permitirnos otro fracaso más en este camino de paz y reconciliación" 
Papa Francisco

Quibdó, Septiembre 15 de 2016.

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